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Y NO HABÍA LUZ O LA INTEGRACIÓN DE LAS ARTES

POR

Foto Gabriel Vargas

Y no había luz

En la arquitectura, la integración de las artes ha sido una constante a través de la historia: en el Medioevo, en construcciones románicas y góticas, desde el Renacimiento al Barroco, y hasta la actualidad. En dicho ámbito, ha sido ejemplar la contribución de Antonio Gaudí en Europa y de Frank Lloyd Wright en América.

En Puerto Rico, a mediados de 1961, cuando no había escuelas de arquitectura en la isla, Efraín Pérez-Chanis decidió crear la revista Urbe, con el propósito de comunicar a la sociedad la obra arquitectónica y urbanística, así como su importancia social. El primer número se publicó en marzo de 1962 y el último en 1973.

Para Pérez-Chanis, el arquitecto debía de ser ante todo un humanista. De ahí su afán de integrar las artes plásticas a la arquitectura, lo que realizó magistralmente como arquitecto del Centro Médico de Puerto Rico cuando logró revivir la ordenanza administrativa que ordena a los jefes de agencia a separar un porcentaje del valor de la obra pública para decoración y embellecimiento de nuevas construcciones. De esta manera, comisionó los murales de Luis Hernández Cruz, Myrna Báez y Julio Rosado del Valle, entre otras obras de importantes artistas.

La integración de las artes que nos ocupa hoy rebasa la tradicional conversación entre la arquitectura y las artes plásticas. Se trata de un extraordinario diálogo entre todas las manifestaciones de las bellas artes: las visuales, las rítmicas y las dramáticas. Nuestro protagonista es el colectivo teatral puertorriqueño Y no había luz, compuesto por Julio Morales, Yari y Nami Helfed, Yussef Soto, Pedro Iván Bonilla, Francisco Iglesias y Carlos José “Gándul” Torres. La trayectoria de estos polifacéticos artistas es digna de reseñar. El grupo, fundado en 2005, se autodefine como uno que ¨se caracteriza por su enfoque interdisciplinario del arte, fusionando el teatro, la danza, la música, las máscaras, los títeres, los objetos, las miniaturas, las artes plásticas y visuales en una puesta escénica que transmita un sentimiento, una imagen, una provocación¨.

Foto Pedro I. Bonilla

Y no había luz / Retablo Maese Pedro / Festival Casals

Durante sus diez años de existencia han producido una extensa obra teatral que incluye: Vestigios (2004), Cutendencia (2006), Como bueno (2007), Sobre la mesa, Alejandro y Repertorio (2008), Piel (2012), Diego el ciego (2013), Cenizas quedan (2014) y América (2015). Paralelamente Y no había luz ha colaborado con las principales compañías de teatro y danza de Puerto Rico y ellos reconocen con orgullo y agradecimiento a sus mentores Rosa Luisa Márquez, Deborah Hunt y Pedro Adorno. En el extranjero, han actuado e impartido talleres en la ciudad de Nueva York, Glover, Vermont, Punta Arenas, Patagonia y en San Antonio de los Baños, en Cuba. Su trabajo creativo se extiende al quehacer cinematográfico, donde han producido y realizado los cortometrajes Encierro, Nos Queda el Aire y Para Volar, así como la película ECO.

Nuestro grupo pertenece a la directiva de la Titeretada y al Colectivo Sobre la Mesa. En La Titeretada 2014, se destacaron con el estreno de la pieza Cenizas quedan. Han participado en todas las Campechadas realizadas en San Juan con intervenciones en las que estimulan la participación activa del público. Las obras presentadas han sido: Campeche barroquio (2011), Homenaje a Oller (2012), De divan y temporal (2013), El rebaño (2014) e Instalación (2015).

Su agenda teatral no se ha limitado a presentaciones al aire libre en plazas y parques sino que su presencia se ha sentido en los principales escenarios del país: Teatro Victoria Espinosa (2008, 2010, 2013), Teatro Julia de Burgos de la UPR (2008), Teatro Tapia (2014) Sala Carlos Marichal del Centro de Bellas Artes (2015), y Teatro de la Universidad de Puerto Rico (2012, 2015, 2016). En este último, en el Festival Interamericano de las Artes, su obra Repertorio llenó a capacidad el aforo de mil setecientas butacas. En 2011 participaron en TEDx San Juan con la pieza Menos, en el Teatro Raúl Juliá del Museo de Arte de Puerto Rico (pueden ver aquí la pieza reproducida: www.youtube.com/watch?v=YY2OxyYnkD0 )

Sin embargo, es imprescindible resaltar su gestión educativa a través de talleres de arte. La misma ha impactado a un amplio público en numerosos pueblos, muy particularmente a los estudiantes, con su gira por escuelas de la isla con el proyecto Expresarte a Todo Rincón, del Instituto de Cultura Puertorriqueña. Entendemos que el empoderamiento proporcionado rebasa los límites creativos para proveer a los participantes técnicas y conocimientos que facilitan la tan necesaria autogestión laboral.

Foto John Betancourt

Y no había luz / Expo 10 años MAPR

Dicha trayectoria es extraordinaria para la compañía, que en 2015 celebró su décimo aniversario. Sin embargo el objetivo de estas líneas es el de señalar algo que considero realmente extraordinario. Se trata del reconocimiento formal que le han hecho a Y no había luz otras importantes instancias culturales puertorriqueñas. Como algo insólito y maravilloso, el Museo de Arte de Puerto Rico, en una acción de corte iconoclasta en su trayectoria de exposiciones, presentó la muestra Y no había luz, 10 años de trayectoria de abril a junio de 2015. Fruto del éxito de público, la exhibición se extendió dos meses más. Con un diseño de sala y montaje espectacular, el colectivo hizo alarde de su creatividad con la puesta en escena museográfica de una retrospectiva de su primera década de existencia. La primera sala presentaba una recreación libre del taller de la compañía en Santurce, con cientos de máscaras, títeres, objetos y fotos que abrazaban y daban la bienvenida al público, que inmediatamente quedaba embelesado con la magia del teatro. Dicho preámbulo daba paso a la presentación magistral de fragmentos escenográficos relevantes de varias de sus obras: América, Cenizas quedan, Alejandro, Como bueno, Cutendencia y Piel. La exposición fue un gran éxito con una amplia asistencia. Nuestra felicitación al Museo de Arte de Puerto Rico por la visión de presentar una exhibición extraordinaria, la cual atrajo una nueva audiencia al museo.

El 19 de diciembre de 2015, Y no había luz participó en el concierto Regalo de navidad del Coro de Niños de San Juan dirigido por María Gabriela Fernández Cerra. En el mismo presentaron una estampa navideña cuyo objetivo principal era la itegración con los niños del coro.

foto Juan Carlos alvarez lara

Y no había luz / Coro de Niños de San Juan

Su más reciente actuación fue en el Festival Casals, el 4 de marzo de este año, por invitación de su director artístico, Maximiano Valdés, quien les concedió libertad absoluta para crear la obra que acompañaría a la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico en formato reducido. Finalizado el intermedio, el público se aprestó a escuchar y ver El retablo de Maese Pedro de Manuel de Falla, una ópera para marionetas en un acto, basada en textos de Don Quijote de la Mancha. La obra comisionada en 1919 fue estrenada en su versión teatral en el Teatro San Fernando de Sevilla, en 1923, bajo la dirección del compositor. Sin duda debe haber sido un gran reto para Y no había luz este primer enfrentamiento a un clásico musical de orquesta y marionetas con tantos elementos predeterminados. El interminable aplauso de pie dispensado por el gran público coronó el esfuerzo y dedicación de Julio, Yari, Nami, Yussef, Pedro, Francisco y Gandul, al igual que reconoció el talento y creatividad que dieron vida a espléndidos cabezudos, y bellos y divertidos títeres que hacían de las suyas en el protagónico y vistoso teatrillo. La compañía en pleno se empleó a capacidad y cabalidad para ofrecer un espectáculo de primera, que no escatimó en diseño, construcción, actuación, iluminación y vestuario. Esperamos se repita la función.

Foto Joa Rodríguez

Y no había luz / Retablo Maese Pedro / Festival Casals

Concluyo compartiendo expresiones de los integrantes de Y no había luz que definen lo que la compañía significa para cada uno de ellos. Para Francisco Iglesias, es: “Un aliento de claridad, un espacio de experimentación genuina en donde existe la libertad creativa. Es el lugar donde balanceo mi espíritu, una creación colectiva con alto nivel de compromiso y solidaridad”. Mari Helfeld lo define así: “Lo mejor que me ha pasado en la vida”. Para Yussef Soto, es: “El lugar que nos ha elegido para encontrarnos. Es el espacio indicado para cambiar al mundo a través de la transformación de cada uno de nosotros. Es una constante energía que llega y se manifiesta en diversas formas, figuras, estilos, colores y texturas. Es una multiplicidad de saberes que se equivocan teniendo la razón”. Nani Helfeld indica que: “Son demasiadas cosas lindas juntas”. Para Pedro Iván Bonilla es: “Patria”. Carlos “Gándul” Torres, por su parte, señala que: “Es un espacio de colaboración donde cada integrante aporta lo que puede/tiene/piensa/imagina/desea. Es el lugar donde las cosas se revelan, se prueban, ocurren y se digieren”. Y, finalmente, para Julio Morales: “Es la luz al final del túnel”.

El concepto “integración de las artes” se define y concreta perfectamente en la compañía puertorriqueña Y no había luz. Nadie como sus integrantes para aunar armoniosamente diversas manifestaciones artísticas: el teatro, las artes plásticas, las máscaras, los títeres y cabezudos, la danza, la música y la cinematografía. Ese junte se convierte en una perfecta y pura poesía visual. La energía y creatividad que este colectivo teatral comparte con la audiencia provocan asombro y fruición estética. Vislumbramos que su laborioso y lúdico caminar por el mundo de las artes continuará cosechando fecundos frutos productos de su pasión y dedicación.

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