Circo de la Ausencia

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La Galería de Arte de la
Universidad del Sagrado Corazón
le invita a la apertura de la exposición:

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Galería de Arte USC, Patio Interior Edificio Barat Sur
787.728.1515 ext.. 2561 / galeriadearte@sagrado.edu

 

“El Circo de la Ausencia”, es la nueva exposición del Colectivo Teatral Y No Había Luz, que tomará lugar en la Galería de Arte de la Universidad del Sagrado Corazón. Las imágenes de actos circenses y espectáculos de rarezas se desplegarán por toda la sala, pero tomando una perspectiva distinta, una visual socio-política. Por medio de dichas imágenes se cuestiona nuestra relación colonial centenaria, la imagen de la diáspora puertorriqueña y su vínculo con el archipiélago, la perspectiva de genero y sus constantes contradicciones y hasta la falta de alternativas para una sana y autosustentable situación alimentaria. Todo visto desde la metáfora circense y su alegría colorida y cotidiana.

En la misma divisamos cómo por el circo se pasea una bestia de siete cabezas en una carroza llevada por un toro que se dirige hacia un porvenir desconocido. También vemos cómo el contorsionista se achica más y más dentro de un espacio inhóspito y hacinado. El escapista aún no sale de su vestimenta de cadenas y ya empieza a sentirse a salvo en su prisión, mientras el equilibrista queda inmóvil en medio del camino sin saber si norte o sur, si izquierda o derecha, o si mejor quedarse allí a mitad, y sólo respirar…

Levantamos la carpa y abrimos las puertas a este Circo de la Ausencia que nos incita a pensar en nuestra identidad, en nuestra realidad como país y como Puertorriqueña. Pasen y vean! Pasen todos a descubrir el circo de la Ausencia!

Y No Había Luz (YNHL) celebra 12 años de trabajo artístico dedicando gran parte de su obra a la creación de máscaras, títeres y objetos. Los eventos culturales más recientes son: el proyecto Nuestro Barrio en colaboración con la Universidad del Sagrado Corazón, una residencia artística con el Centro Cultural Segundo Ruiz Belvis en Chicago, la participación en el Festival Internacional TITIM en Cuba, un montaje de la opera “El Retablo del Maese Pedro” con la orquesta Sinfónica de Puerto Rico para el Festival Casals, una retrospectiva de sus primeros diez años en el Museo de Arte de Puerto Rico y una residencia artística en el Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré

Calendario de visitas guiadas a cargo de varios de los integrantes de YNHL:
Sábado, 26 de agosto desde las 2:00pm. Abierta al público general.

*El Circo de la Ausencia culmina el jueves 21 de diciembre 7:30pm
con una actividad especial para el público general.

Ensayo por Rosa Luisa Márquez

Y ahora, respetable público, o mejor dicho, público solamente, como anuncia Lorca en La zapatera prodigiosa:
los Y no había luz se aprestan a congelar sus acciones para mostrarnos un país de teatrinos detenidos en el tiempo. Nosotros entonces, seremos actores y espectadores de este circo en miniatura. Hoy, los Y no había luz no estarán corriendo por los campos, ni manipulando cabezudos gigantescos que lloran ríos de gasa y arrastran casitas en su cauce, ni lanzando bolas gigantes al público para jugar con él. Esta vez la puesta en escena va en escala pequeña. Nosotros seremos los gigantes. Tal vez esta opción corresponde a la propuesta minimalista que exigen los tiempos. Ellos están mirando hacia adentro para pintar el afuera con la paleta multicolor que les caracteriza. Es como si las narices cuadradas de su montaje Cutendencia crecieran para alojar a los habitantes de un cirquito, El circo de la ausencia.
Y ausentes estarán los inmensos gestos en amplios teatros y espacios abiertos. Sin embargo ellos, los Y no había de la ausencia, estarán con nosotros de cuando en vez y de vez en cuando para vigilar de cuerpo presente, las cajitas mágicas, la múltiples casitas de ventanas abiertas para que el público las interprete, complete y proyecte memorias pasadas y saltos imaginativos en el tiempo.
El circo recuerda la historia del género en Puerto Rico, el del personaje evocado por Luis Rafael Sánchez en su Fábula del andarín que caminaba hasta extenuarse dando vueltas en un ring de boxeo en las plazas de los pueblos durante los años de la Depresión, con tal de recibir unos centavos para alimentarse; hoy, se morirían de hambre esos andarines porque tanto Hacienda como las ordenanzas municipales prohibirían su caminar performero; el los circos al comienzo de la televisión con el payaso Pinito y Gaby, Fofó y Miliki que nos ponían a bailar y cantar (El sombrero de Fofó…); el Circo Paradise de Familia Rodríguez, con su payaso Tomatito que en los años setenta y ochenta viajaba con su carpa de pueblo en pueblo y de plaza en plaza.
Este circo en episodios de Y no había luz nos fuerza a deambular por el espacio de la Galería del Sagrado Corazón como si estuviéramos contemplando el horizonte arquitectónico de la urbanización Roosevelt con sus estructuras casi cuadradas. Nos hace pensar, a los más adultos, en nuestro andar por la calle San Francisco durante los años ochenta, cuando nos topábamos de cantazo con el Circolo de Luis Oliva que nos invitaba a entrar y divertirnos en un lote vacío lleno de zanqueros, mimos, payasos y malabaristas.
Hoy, este circo es familia reciente y extendida de Los Mocosos y de los célebres Payasos Policías que se enfrentan con ironía a los parientes de su oficio para provocar sonrisas y generar hermandades imposibles.
Ah, y no podemos olvidar el teatrino de la Maestra Deborah Hunt, casa de Punch y Judy, ejemplo de la familia disfuncional y del teatro de la crueldad que nos llega desde Inglaterra via Nueva Zelanda. Aquí, en tres dimensiones y lista para ser activada, está La Familia Puño boricua, heredera de la tradición y la historia del teatro, que los Y no había luz multiplican desde tantos lugares y tiempos.
Son taaantos circos, taaantos actos mortales en la cuerda floja ejecutados por taaantos payasos buenos y malos que trabajan extraordinariamente o se ausentan dramáticamente de carpas y Capitolios.
Esta vez son diez los teatrinos, como los dedos de la mano, como los mandamientos, como los perritos y los Ten Little Indians; diez mini mundos para que los vayan contando y descifrando. Los hay de alambre, de cartón piedra, de madera, de tela; pintados con franjas rojas y azules, con estrellas y cañones, sostenidos por imanes con la fuerza que los mantiene a todos, a objetos y teatreros, vivitos y coleando.
Tienen un dueño color margarina tóxico, con cierto parecido a… aquí la memoria pierdo y un público entusiasta de cartón que da vueltas como nosotros, en el ruedo del circo y que intenta descifrar el universo político y artístico que nos sugieren estos hacedores de luz. Queremos ver el segundo acto, cuando de cada teatrino salga una acción guiñolesca para aplaudirlos.
Mientras tanto les decimos bravo, bravísimo.
¿Qué adivinan ustedes, señores espectadores?

Rosa Luisa Márquez
San Juan, agosto, 2017

Reportaje El Nuevo Día

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fotos del proceso:

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